Como se mencionó anteriormente, el
contagio con el VIH no se siente y su avance no emite síntomas hasta que ya la
enfermedad está en la fase final. Por lo tanto, si se estuvo presente en
relaciones sexuales o sitios donde este tipo de enfermedades es común como
zonas rojas, es bueno realizar los exámenes de detección oportunos. El
principal examen consiste en un Examen de muestra de anticuerpos, en el que se
logra determinar si hay presencia o no de VIH ya mezclado en el organismo. Este
tipo de pruebas se llevan a cabo con enzimas y otras biomoléculas que son
especializadas en el sistema inmunológico y, por ende, en patógenos y amenazas
hacia sus componentes.

Es de vital importancia detectar el
virus a tiempo, dado que la eficiencia del tratamiento disminuye con el tiempo
en el que se le permita aumentar a la enfermedad.
No existe una cura absoluta contra
el Sida o el VIH. Sin embargo, como muchas otras enfermedades, existen
tratamientos que ayudan a prolongar la vida del paciente e intentar que pueda
continuar con su vida de forma tranquila, a pesar de que sigue siendo propenso
a transmitir el virus.
El tratamiento principal es la terapia
antirretroviral. Básicamente, este tratamiento consiste en la utilización de
fármacos especiales que impiden que el virus se siga reproduciendo y acaban con
la mayor cantidad posible dentro del organismo.

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