Hay que tener en cuenta que no en
todas las personas se manifiesta la enfermedad del Sida de la misma manera. Por
lo tanto, unas personas puede que no presenten síntomas iniciales al infectarse
con el virus del VIH, mientras que otras experimentan síntomas que no son
específicos, sino que son comunes a muchas enfermedades como son: síntomas de
gripa como fiebre, erupción cutánea, inflamación de los ganglios linfáticos e
irritación de garganta.
Muchas personas pueden permanecer
grandes cantidades tiempo sin sentir síntomas relacionados con el Sida, pero
mientras, el organismo está siendo debilitado cada vez más por la acción del
virus.
Algunas de las enfermedades más
comunes que figuran como síntomas del debilitamiento del organismo a causa del
VIH son:
1. Diarrea
2. Herpes

3. Meningitis
4. Gripe
5. Neumonía

6. Esofagitis
Los enfermos de Sida suelen acudir a
un centro médico cuando sienten estas enfermedades demasiado fuertes y la
debilidad que les causa es más intensa que la que ya habían tenido, por lo que
en ese momento se procede a tomar los exámenes para determinar esta enfermedad
y qué etapa lleva.
El Sida consta de tres etapas. Estas son:
El Sida consta de tres etapas. Estas son:
1) Fase inicial: Consiste en el
ingreso del virus en el organismo. No se presentan síntomas y su mecanismo de
acción depende del estado de salud en el que se encuentre el afectado. Se
considera una prueba fiable cuando se toma una muestra de sangre
aproximadamente tres meses después de la exposición y se logra encontrar al
antígeno P24.
2) Fase crónica: En esta etapa el
virus empieza a reproducirse en la sangre y a eliminar a los linfocitos T,
debilitando cada vez más el organismo. Esta fase se caracteriza por la falta de
síntomas que puedan generar sospecha alguna, y porque puede tener una duración
de incluso varios años.
3) Fase final: En esta última etapa
el virus ya ha alcanzado una gran reproducción y dejado sin defensas al
organismo del enfermo. Así, el afectado queda expuesto a cualquier enfermedad,
cuya acción será mucho más agresiva que en la de un cuerpo que sí posea
defensas de linfocitos T en su sistema inmune. Al estar el enfermo en esta
exposición, se dice que ya ha alcanzado la etapa del Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida.
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