Cáncer: Todos los seres humanos
somos propensos a tener cáncer. Como el cáncer consiste en una reproducción
masiva y descontrolada de células, los linfocitos T se encargan de neutralizar
estas saturaciones eliminando las células sobrantes y que pueden desarrollar
tejidos cancerígenos. Por ende, una persona con Sida, al haber perdido grandes
cantidades de linfocitos T de su sistema inmune por la gran reproducción que el
VIH causó, es propensa a tener cualquier tipo de cáncer, dado que no ya no hay
algo que pueda controlar la división excesiva de células.

Mutaciones beneficiosas del virus:
Si se utiliza intensamente la terapia antirretroviral de la misma forma
siempre, es muy probable que el virus sufra mutaciones que lo puedan hacer
inmune a los fármacos. Por ende, es recomendable tener siempre concentraciones
variables y distintos tipos de fármacos.
Inmunidad nula: Cuando el Sida ya
está en un estado muy avanzado, se determina que la vida del paciente ya corre
serio riesgo y es complicado que pueda continuar viviendo, dado que la reserva
de linfocitos T es tan baja que cualquier patógeno puede causar una enfermedad
que acabe con su vida.
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